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Descubren un planeta que sobrevivió la muerte de su Sol

Cuando nuestro Sol comience el doliente juicio que culminará con su declive en unos 5000 millones de años, en un arranque incinerará nuestro planeta y, posteriormente de una dramática transformación, quedará limitado a rescoldos fundidos, transformado en un tipo de estrella que se conoce como enana blanca. Lo que no se sabe bien es qué ocurrirá con los planetas más distantes, como Júpiter o Saturno. El 13 de octubre, la revista científica Nature publicó un título en el que algunos astrónomos informan haber observado una intrigante imagen que bien podría ilustrar cómo será nuestro sistema solar tras la muerte del Sol: un astro del tamaño de Júpiter, en órbita alrededor de una enana blanca, a unos 6500 años luz de distancia de la Tierra. Conocido como MOA-2010-BLG-477Lb, este planeta tiene una órbita comparable a la de Júpiter. 

La vida puede continuar en otros planetas

Planeta sobreviviente

Este descubrimiento no solo nos permite visualizar cómo podría ser nuestro futuro espacial, sino que también demuestra que es admisible que la vida en mundos “sobrevivientes” continúe posteriormente de la expiración de su estrella. “Si bien hay muchas pruebas de la existencia de fragmentos rocosos de planetas en órbita alrededor de enanas blancas, hay muy pocos datos acerca de planetas intactos”, explicó Joshua Blackman, científico de posdoctorado en la Universidad de Tasmania y autor primordial de la investigación.

Descubriendo el Astro:

La primera expectación del astro se logró gracias a efectos de distorsión de la luz causados por su campo gravitacional, un fenómeno celebrado como microamplificación. Posteriormente de varios años de buscar a su estrella madre con el telescopio Keck II en Hawái, Blackman y sus colegas concluyeron que estaba en órbita alrededor de una enana blanca cuya luz es tan débil que no es posible observarla claramente.

Planeta sobreviviente a explosión

Parte que las enanas blancas son pequeñas y su luz, tenue, un astro precisamente tendría que desplazarse en una órbita tremendamente cercana para que existiera agua. Sin embargo, si apareciera vida en un globo como la luna de Júpiter llamada Europa, que tal vez contenga un océano subsuperficial calentado por las fuerzas mareales de Júpiter, sería aceptable que sobreviviera a una mayor distancia de la estrella.

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